En estos tiempos de investigaciones policíacas, de reestudiar lo pasado desde nuestras capacidades modernas y tecnológicas acabamos de descubrir que Descartes fue asesinado con una hostia envenenada en arsénico por un cura que “defendía la fe”. Resulta cuando menos curioso que se envenene a un “agresor a la fe” cuando éste acude a comulgar. ¿Qué hacía comulgando, si no era creyente? ¿Quién decidió que Descartes debía morir?…  Demasiadas preguntas las que surgen.

En fin en el blog de FILOSOFÍA Y MÁS encontraréis dos enlaces que os llevan a las posibles explicaciones de ese asesinato