© Humberto Pérez Gámez

© Humberto Pérez Gámez

Muchos de vosotros ni lo vivisteis y tampoco tenéis que recordarlo… pero asombra la similitud entre el rostro de Omar Suleiman anunciando la caída de Mubarak en Egipto con la de Arias Navarro, que en un 20 de Noviembre nos anunció aquello de “Españoles, Franco ha muerto”.

Asombra contemplar cómo los dictadores dejan lágrimas tras de sí, sobre todo, la de aquellos que temen perder los privilegios de los que han gozado. Es triste que salgan impunes, que no les alcance todo el dolor, el sufrimiento y la muerte que han causado.

Quizá, como dijo Horkheimer, queda la esperanza de que una justicia mayor que el propio hombre restablezca el equilibrio… porque el consuelo que una madre presta a su hijo no puede caer en saco roto